El primer anclaje producido industrialmente se fabricó en Alemania en 1926 y desde entonces han estado disponibles en el mercado muchos sistemas de fijación diferentes. En la práctica, muchos ejemplos de aplicación requieren un examen exhaustivo del comportamiento de carga mediante pruebas de extracción. En ausencia de métodos analíticos, se necesitan pruebas numéricas y experimentales para determinar los parámetros de dimensionamiento de la técnica de fijación. Los equipos de prueba móviles y estacionarios permiten pruebas reproducibles en cada tipo de carga en el compuesto apropiado. Las soluciones personalizadas permiten cubrir una amplia gama de ensayos y probetas, en función de los requisitos, sin descuidar la aplicabilidad universal.